“¿Por qué una historia de las mujeres? Más bien, ¿por qué una exposición sobre artistas mujeres? ¿Será que la historia artística debe separar la creación según sea obra de mujeres o de hombres? Hay toda una bibliografía al respecto de la necesidad de (re)construir una historia de las mujeres y, por otro lado, otro tanto sobre el debate de capturar “lo efímero” de las artes de la representación. Las huellas que quedan en un libreto, un programa, una fotografía o una filmación no son el arte en sí, sino rastros de lo que fue la escena en vivo, ya sea representada o pensada, en fin, llevada adelante por hombres o por mujeres.
Nuestro objeto de estudio contiene ambas dificultades: mujeres y artistas. Esta propuesta expositiva concibe la mirada artística como laboratorio para promover la reflexión, acercándonos tímida e incipientemente a algunas de ellas. Proponemos un diálogo desde lo provisional del acto escénico, con lo perdurable de las imágenes y documentos relacionados con las artistas. Su legado -pioneras en nuestro sistema de artes escénicas-, constituyen un repositorio fundamental para conocer repertorios, puestas en escenas, influencias, contexto de las producciones, roles, construcción de personajes, y hasta el manejo de su imagen a través de las huellas rescatadas en diversas fuentes inéditas y en la documentación contenida en el CIDDAE.
Colocar nuestra atención en estos pequeños relatos, nos propone reflexionar acerca de la dualidad de la
construcción de las memorias y la de una paradoja que, por descubierta, inquieta e invita a continuar, más allá de la provocación actual centrada en el “mes de las mujeres”.
Como sujeto histórico, estas mujeres atraviesan un período amplio y complejo, durante el cual las artistas
provenientes del exterior llegaron principalmente desde una Europa convulsionada (guerras mundiales,
revoluciones, surgimiento del movimiento feminista, transformación en los medios de comunicación, cambios en la salud, educación, pensamiento crítico, creciente urbanismo); a un Uruguay en pleno proceso de modernización (guerras civiles, cambios en la legislación, estatización creciente, desarrollo productivo, movimiento social y sindical, sufragio, proceso migratorio, cambios en educación, salud, vivienda y la denominada “cuestión femenina”).
Esto supone una plataforma en común: las artistas relevadas en esta investigación (más de cuatrocientas) asumieron el hecho de que se exponían ante un público: trabajaron con su cuerpo, su voz, sus manos y pusieron su arte en un mismo espacio de representación (Teatro Solís), frente a un público (principalmente montevideano), que en ese tiempo atravesó un proceso de hibridación y mestizaje cultural (proceso de modernización donde la propia noción de artista, de los cuerpos, de lo escénico fue cambiando), construyendo su(s) identidad(es).
Cuando hacemos luz sobre algunas de estas artistas que decidimos, subjetivamente, detenernos, nos
encontramos con historias de vida que dan cuenta de los obstáculos que tuvieron que enfrentar para llevar
adelante su arte. Los desafíos fueron tanto del orden de la “atmósfera moral” (prejuicios de cada formación histórica), como específicos de lo artístico (innovaciones en escenografías, vestuarios, puestas en escena, dramaturgos, exploraciones étnicas), y más aún, cuando incursionaron en el mundo empresarial.
Segmentar la historia de los artistas que han pasado por el escenario del Solís en “mujeres en escena” es sólo una clasificación posible. No proponemos una discusión entrampada en una lógica bipolar (hombres/mujeres).
Estas mujeres han trascendido como “importantes”, es decir, las crónicas hablan de que lograron emocionar, conmover, impactar al público de entonces y por tanto fueron consideradas “buenas artistas”. Pero además fueron transgresoras en su tiempo a su entorno, a sus realidades. Lograron sobresalir por su condición y a pesar de ella. La necesidad imperiosa de su rescate supone generar la plataforma (un espacio/ un escenario/ una estructura) para el encuentro y, con ellas, seguir construyendo una historia colectiva, necesariamente plural.”
Lic. Daniela Bouret y Lic. Gonzalo Vicci
Inauguración: lunes 8 de marzo a las 19:00. Sala de exposiciones del Teatro Solís. Curaduría: CIDDAE. Diseño: Fidel Sclavo. Textos y dirección investigación: Lic. Daniela Bouret y Lic. Gonzalo Vicci