Continúan las presentaciones del Ciclo Montevideo Danza 2010 en la Zavala Muniz con ''El azar y la necesidad'', un espectáculo de danza contemporánea. La obra gira en torno a la identidad, en la doble medida en que el término refiere a lo individual y a las definiciones de nuestra especie. Dirección y coreografía de Andrea Arobba. Entradas en venta (funciones del viernes y del domingo agotadas).
A lo largo de una serie de escenas de interacción, la pieza intenta explorar la tensión entre lo individual y lo colectivo en el contexto de la dispersión de ideas, usos y costumbres. Centrando la perspectiva en el individuo, la narración intenta reflejar el tránsito que va desde la resolución de necesidades primarias hasta la supeditación de la conducta a ideales y sistemas de valores, y lo hace tratando de evitar una oposición entre naturaleza y cultura.
El proyecto intenta abordar algunas ideas que en general han estado fuera de la discusión estética de los últimos años, y que sin embargo han impulsado un cuestionamiento acerca de la forma en que se dispersan las ideas y convenciones sociales. Concretamente, la obra intenta dar una lectura, a través del movimiento, a la teoría de los Memes de Richard Dawkins, según la cual las unidades de comunicación (memes) se dispersan siguiendo un patrón equiparable al de los genes en los procesos de selección natural. Según esta teoría, las ideas se arraigan y se hacen prevalentes no en virtud de sus valores intrínsecos, sino en función de su capacidad para adaptarse a un particular nicho y momento histórico, que le asegure un número crítico de portadores.
El carácter gráfico y casi matemático de este punto de vista (que la obra no adopta en desmedro de ningún otro esquema), es particularmente propicio para su exploración en modelos de interacción coreografiada, en donde no sólo la reflexión sino el humor permitan poner de relieve la forma a menudo caprichosa en que se moldean las mentalidades.
El proceso de investigación indagó en los recuerdos más primarios de las intérpretes, en sus impulsos inconscientes, y elaboró esos impulsos mediante la aplicación de algunas consignas externas y aparentemente aleatorias, basadas en las Estrategias Oblicuas de Brian Eno y Peter Schmidt, que se les ofrecieron a las intérpretes como una manera de exponerlas al tipo de modulaciones del proceso interior que son resultado de la interacción social. La idea fue promover en esta fase de la investigación un modelo de desarrollo que partiera de motivaciones íntimas pero que fuera contínuamente modificado por el medio, apelando al tipo de influencia que promueve un ecosistema de ideas .
Esa investigación se convirtió finalmente en un espectáculo, en el que se incorporaron no solamente la coreografía sino una variedad de recursos escénicos al servició del mismo concepto: un vestuario que comparte la naturaleza gráfica y concepual del movimiento; música original compuesta específicamente para la obra, y que plantea musicalmente los choques entre las diversas modalidades de expresión cultural; y una iluminación que contribuye a generar infinidad de espacios de interacción en un solo escenario.
Una temática que se ocupa de temas universales con un fuerte énfasis en lo conceptual permite, por partida doble, interesar al público local en problemas que tienen que ver con la elaboración conceptual internacional, y presentar al mundo, desde una posición no-periférica, nuestra particular interpretación de esas temáticas. Uno de los peligros del abordaje multiculturalista a ultranza es que la cultura académica sólo suele mirar a nuestros países como generadores de sus identidades particulares, sin considerarlos interlocutores en la crítica y elaboración de ideas universales.
Este año, en el 200 aniversario del nacimiento de Darwin y el 150 aniversario de la publicación de El origen de las especies , se ha puesto de relieve cuán viva y cargada de polémica es la aceptación del carácter dinámico de la naturaleza humana, y de la cultura como uno de los productos centrales de esa naturaleza. Estos temas, y las implicaciones que traen aparejadas en lo que toca a lo religioso y a lo ontológico, son el punto de partido para este espectáculo. La idea es preguntarse, desde el escenario, quienes somos, haciéndolo desde una perspectiva que vaya más allá de la identidad nacional o generacional.
Justamente el carácter transgeneracional del proyecto surge de la aspiración de que el espectáculo llegue adecuadamente a todos los grupos etarios, que lo podrán interpretar desde distintas lecturas. A pesar de tomar como punto de partida un marco teórico, el proyecto no se plantea como una pieza conceptual , sino todo lo contrario: pretende abordar los conceptos desde lo emocional, buscando puntos de contacto con el público y lazos de comunicación.
Dirección y coreografía: Andrea Arobba. Asistencia de dirección y música original: Pablo Casacuberta. Marco conceptual: Andrea Arobba y Pablo Casacuberta. Vestuario: Valentina Luque y Ana Lía Rovira. Iluminación y escenografía: Leticia Scrycky. Intérpretes creadoras: Lilén Halty, Cecilia Ivanier, Oriana Irisity, Sofía Dibarbure, Catalina Lans, Catalina di Candia, Mikaela Pisani, Elisa Sassi, Emilia Boschi.
Funciones: viernes 30 y sábado 31 de julio a las 21:00, domingo 1º de agosto a las 20:00. Sala Zavala Muniz del Teatro Solís. Entradas: $ 200.